¿Quién detendrá los feminicidios?

Imagen: Mario Tama/Getty Images

En la casa de al lado. En el apartamento de tu compañera de trabajo. En los noticieros. En el periódico que sostiene la persona sentada frente a ti en el metro. La sociedad nos enseña que la violencia contra la mujer existe, pero que, a menos de que seamos víctimas o sobrevivientes primarias, eso es un asunto que concierne a otras personas. “¡Que feo ese feminicidio que mencionaron en el noticiero!”, pensamos con indignación. “¿Qué esperan las autoridades para acabar con tanta violencia? ¿Cuándo se acabará toda esta violencia machista?”, nos planteamos con frustración.

La respuesta es que, sin tu ayuda, la violencia machista nunca parará.

Es hora de desmontar el mito que dice que erradicar la violencia contra la mujer es un deber exclusivo “de las autoridades”, cuando esta obligación debe ser compartida por toda la sociedad. La violencia contra la mujer es una lacra sistémica, y como tal, nos corresponde a todas y todos desmantelar el constructo social que justifica y legitima la violencia: el patriarcado. El sistema de opresión patriarcal es una construcción humana, y como tal, está en nuestras manos demolerlo. No solo porque de esta manera podremos reivindicar la humanidad de las mujeres que sufren la violencia machista en carne propia hoy, sino por todas aquellas mujeres que pueden sufrir violencia machista mañana.

En el 2017, las cifras alarmantes de la violencia contra la mujer revelan que, cada 48 horas, en la Republica Dominicana se comete un feminicidio. En este país no somos tanta gente; si la violencia machista sigue matando mujeres, pronto quedaremos pocas.

Entonces, el llamado es urgente: ¡pongamos de nuestra parte! ¿Cómo? Podemos empezar desmantelando todas las ideas que perpetuamos en nuestro día a día, a veces sin darnos cuenta, que sirven para justificar la violencia. Por ejemplo, las ideas machistas, que llevan como mensaje que la mujer es inferior al hombre, son altamente dañinas, y, acumuladas en una mente violenta, son un peligro en potencia. También ponemos de nuestra parte cuando educamos niños y niñas en la igualdad y la no discriminación. Cabe destacar que podemos reforzar la idea de que las mujeres no son objetos para cosificar y desechar, sino seres humanos con derecho a una vida libre de violencia. Y, especialmente, ayudamos a erradicar la violencia machista trabajando con los hombres mismos, quienes son los principales actores y causantes de la violencia contra la mujer, y, como tal, tienen el poder de detenerla.

Ante la abrumadora ola de feminicidios en la Republica Dominicana, es probable que tú también te hayas preguntado: ¿en qué clase de sociedad nos estamos convirtiendo? Ahora, la respuesta está en tus manos y en las mías también. Pregúntate: “¿en mi día a día, yo me comporto demostrando los valores de igualdad y respeto hacia las mujeres, o tan solo me quejo cuando veo uno que otro titular?”

¡Empodérate!, que el trabajo de erradicar la desvalorización sistémica de las mujeres, que sirve para justificar la violencia y los feminicidios, empieza en tu casa también.

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